viernes, 5 de diciembre de 2014

Soy Pespecter, dios de la perspicacia, la táctica en la batalla, y de cómo arrollar a los enemigos: simplemente, el dios de la guerra. Mi trono está hecho de siderita (roja como el fuego) con incrustaciones de cristal como estrellas al caer la noche, y de oligisto, mineral semejante a tierra ígnea de apariencia simple, pero que entraña un gran poder. Los peldaños que llevan a mi trono están hechos de madera y lienzo con inscripciones que relatan cómo derroté a Ares, y, si alguien que no sea yo se quiere sentar, caerá al pisar el frágil lienzo. La parte superior está hecha de la cabeza de un cocodrilo, y, cuando me siento, parezco estar siendo devorado por las fauces del reptil.

 Mis símbolos son la lagartija y el cocodrilo. La lagartija es astuta, sabe cómo y cuándo retirarse, incluso entrega su cola al enemigo, se regenera, y vuelve a su ser. El cocodrilo espera pacientemente a su presa, y con la fuerza de mil leones la atrapa quitándole la vida y la esperanza.

Un día deccidí enfrentarme a Ares. Me parecía un bruto que solo pensaba en dar lanzadas, pero que no tenía la mente de un verdadero dios del Olimpo. Le reté. Quería estar en el Olimpo, me lo merecía, y debía ser así. Cuando reté a Ares, rió. Pensaba que un mortal en un cuerpo a cuerpo con el dios de la guerra era un cadáver seguro. Antes de entablar combate, me protegí con la coraza de un resistente cocodrilo, y proveí con las sangre de un jabalí, con la que simular un golpe certero de Ares. Ni su soberbia ni su robusto cuerpo pudieron evitar el fatal desenlace. La añagaza fue un éxito. Supuso -afortunadamente para mí- que su lanza atravesó mi pecho, y se acercó a rematar mi cuerpo exánime para desmostrar que nadie le podía vencer. De repente, sintió los dientes de un cocodrilo clavados en su cuello, y vió cómo inexorablemente se marchitaba su gloria y esplendor por subestimarme. Sé cómo hay que pelear, con paciencia pero con saña,; pausadamente, pero sin piedad; asfixiando lenta e imperceptiblemente al rival sin que se dé cuenta hasta el inevitable desenlace. ¡Ares no pudo sospechar su trágico final!

viernes, 14 de noviembre de 2014

Finalidad del blog

Queridos lectores, en este blog se publicarán todos mis artículos periodísticos, espero que disfruten tanto como yo haciendo este blog. Esperemos que pronto podamos inaugurarlo como es debido.